80 millones de personas tuvieron que huir de la persecución y la guerra, en 2019

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«Estamos ante un cambio de realidad en lo que respecta al desplazamiento forzado. No sólo están más extendidos, sino que, lo que es más importante, ya no son fenómenos temporales y a corto plazo». Este es el terrible balance del presidente del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Filippo Grandi. En un informe publicado el 18 de junio, el ACNUR revela que 79,5 millones de personas han huido de sus hogares para escapar de la persecución, el conflicto o las violaciones de los derechos humanos. Se trata de una cifra récord, mientras que el número de desplazados ha pasado de unos 40 millones en 1990 a casi el doble en 2019. De estos casi 80 millones de personas, 26 millones han huido al extranjero y 45,7 millones han huido a otra parte de su país, detalla el informe del ACNUR. Sin embargo, el informe señala que 5,6 millones de desplazados regresaron a su país de origen en 2019. Una cifra que sigue siendo extremadamente baja en relación con el número total de desplazados.

Un 40% de niños

La Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados estima que entre 30 y 34 millones (el 40%) de los desplazados son niños. ¿Quiénes son los principales afectados por los desplazamientos? Alrededor del 68% de los desplazados proceden principalmente de cinco países: Siria (6,6 millones), Venezuela (3,7 millones), Afganistán (2,7 millones), Sudán del Sur (2,2 millones) y Myanmar (1,1 millones), según el informe del ACNUR.

El fenómeno del desplazamiento de la población podría agravarse con la epidemia de coronavirus y sus desastrosas consecuencias económicas. «Nuestros sistemas alimentarios ya no funcionan y la pandemia de Covid-19 está empeorando la situación. Si no actuamos inmediatamente, no hay duda de que nos dirigimos directamente a una crisis alimentaria mundial que podría tener repercusiones a largo plazo en la vida de cientos de millones de niños y adultos», advirtió el 9 de junio el Secretario General de la ONU, António Guterres. «Otros 49 millones de personas podrían caer en la pobreza extrema este año debido a la crisis provocada por el Covid-19», añadió.

Una crisis sanitaria que empuja a los países a acoger cada vez menos refugiados. Una tragedia para Filippo Grandi, alto comisionado para los refugiados. «Necesitamos una actitud fundamentalmente nueva y más tolerante hacia todas las personas que huyen, combinada con una voluntad aún más decidida de poner fin a los conflictos de años que están causando este inmenso sufrimiento», dijo. Grandi teme las consecuencias duraderas de estos desplazamientos para las familias desarraigadas. «Se puede esperar que la gente viva en un estado de estrés durante años sin la posibilidad de volver a casa, ni la esperanza de construir un futuro en el lugar en el que se encuentran», concluyó.

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