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Esta revisión explica el conocimiento de una práctica común de diagnóstico de lesión medular cuando los pacientes visitan a su médico de familia, a una clínica de lumbalgia, o a urgencias por una nueva lumbalgia. Los médicos suelen hacer algunas preguntas y examinar la espalda para diagnosticar la presencia de una fractura vertebral. Las fracturas se examinan debido a las diferencias en el tratamiento de la lumbalgia común y las fracturas lumbares. La lumbalgia común se suele diagnosticar mediante una radiografía, y el tratamiento consiste en reposo, un corsé y medicamentos para el dolor. La lumbalgia común se trata con ejercicio, manipulación quiropráctica y medicación para el dolor; las radiografías, la tomografía computarizada (TC) y las resonancias magnéticas (RM) son innecesarias para el diagnóstico. Las fracturas son poco frecuentes, ya que sólo causan dolor lumbar en el 1-4,5% de las visitas al médico de familia por un nuevo dolor lumbar.

Ocho estudios, que incluyeron a varios miles de pacientes, consistieron en 29 preguntas y pruebas de exploración física diferentes utilizadas para detectar fracturas de la columna vertebral. La mayoría de estas 29 preguntas eran inexactas. Las cuatro mejores preguntas se referían al uso de esteroides (que pueden debilitar los huesos), a la edad del paciente (alguien mayor de 74 años tiene más riesgo de fractura) y a un traumatismo reciente, como una caída. Una combinación de las preguntas más relevantes parece mejorar la precisión. Por ejemplo, las mujeres mayores de 74 años tienen más probabilidades de sufrir una fractura cuando acuden al médico por un dolor de espalda. En el servicio de urgencias, la mejor forma de diagnosticar una fractura de columna es la presencia de hematomas o abrasiones en la zona de la espalda dolorida.

Las fracturas son poco frecuentes y no suelen requerir tratamiento de urgencia, incluso cuando los signos de advertencia («banderas rojas») están presentes, los médicos y los pacientes pueden observar y esperar. Durante el periodo de espera, los pacientes deben evitar tratamientos, como ejercicios y manipulaciones que no se recomiendan para las fracturas de columna.

Los peores efectos de una mala detección de las señales de alarma son el sobretratamiento y el infratratamiento. Si las pruebas son inexactas, los pacientes sin fractura pueden someterse a una radiografía o a una IT que no necesitan; una exposición innecesaria a las radiografías, una preocupación y un coste adicional para el paciente. Por otro lado (en casos mucho más raros), una fractura probada puede no ser cribada y el paciente puede pasar algún tiempo sin el mejor tratamiento.

La mayoría de los estudios eran de calidad baja a moderada, por lo que se necesita más investigación para identificar la mejor combinación de preguntas y métodos de prueba.

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