Cómo los terremotos transforman la corteza terrestre en profundidad

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FENÓMENO. Se forman montañas, se abren grietas, se forman plataformas continentales… Todos estos fenómenos conforman el paisaje de la Tierra que nos rodea. Se originan en las capas profundas de nuestro planeta. Los geólogos conocen desde hace tiempo este mecanismo ascendente. Iniciado en las capas inferiores de la Tierra, es lo que provoca los movimientos tectónicos. Pero un equipo internacional de investigadores acaba de demostrar que el fenómeno de la influencia también se produce en la otra dirección, es decir, desde la superficie hasta las profundidades. Y el motor de esta influencia serían los terremotos.

El equipo describe este sorprendente fenómeno en un artículo publicado en la revista Nature este jueves 26 de abril de 2018. En efecto, cuando un terremoto se produce en la capa superior (de 10 a 30 km de profundidad) de la corteza terrestre (es donde se producen la mayoría de los terremotos), las réplicas pueden alcanzar la corteza inferior hasta 60 km de profundidad y agrietarla, creando numerosas fracturas. Como resultado, el agua de la superficie se filtra desde las profundidades.

Fracturación y debilitamiento de la corteza en profundidad

Cuando el agua llega a esta capa inferior (entre 30 y 60 km bajo tierra), las condiciones físicas que allí se dan hacen que las rocas se hidraten. Es decir, el líquido penetra en el interior mismo de los minerales, transformándolos, produciendo un «hinchamiento» de las rocas, que además se vuelven menos resistentes. «Pasamos entonces de una roca seca, impermeable y mecánicamente fuerte (llamada «granulita») a una roca hidratada y mecánicamente débil (llamada «eclogita»)», explica François Renard, investigador de la Universidad de Grenoble Alpes (CNRS, IRD, IFSTTAR, ISTerre) y coautor de la publicación. «En este estudio, demostramos que el volumen de corteza inferior afectado por los terremotos y sus réplicas es muy importante y que los daños generados permiten la circulación de fluidos y la transformación en eclogitas», explica el investigador. En otras palabras, un terremoto en la corteza superior y sus réplicas en la corteza inferior tienen el efecto de fracturar y debilitar la corteza en profundidad.

«Hasta ahora, sólo teníamos una visión superficial de los terremotos. Se pensaba que actuaban a una profundidad de sólo 20-30 km. Este descubrimiento aporta un nuevo conocimiento geodinámico. Ahora sabemos que los terremotos de superficie controlan parte de la geodinámica de las profundidades», concluye el investigador. «Este nuevo proceso que mostramos aquí debería tenerse en cuenta para comprender mejor la mecánica de las placas y sus efectos en la formación de las cordilleras», añade François Renard. En efecto, un zócalo montañoso que se transforma gradualmente en eclogitas, que son menos resistentes mecánicamente, acabará derrumbándose por su propio peso. Un mejor conocimiento de la relación eclogita/granulita en diferentes puntos del terreno podría, en el futuro, permitir establecer modelos para predecir la vida útil de las montañas.

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