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Alargando y diversificando las ROTACIONES:

Construyendo rotaciones largas, variadas y adaptadas a la no rotación del suelo donde los cultivos y las cubiertas vegetales se suceden de forma coherente, pretendemos un doble objetivo:

- para cubrir y proteger la tierra de las inclemencias del tiempo gracias a las diferentes plantas de la rotación de la forma más continua posible,
- para mantener y desarrollar la estructura del suelo a través de las raíces de los cultivos y los intercultivos.

Esta primera dirección permite:

- aseguran y a veces mejoran los rendimientos,
- reducen los costes de deshierbe,
- para conservar y enriquecer la fertilidad del suelo,
- para alimentar la actividad biológica del suelo, sin ninguna pausa,
- para limitar los riesgos medioambientales (nitratos especialmente pero también trasvases de todo tipo, erosión, escorrentía…)

REDUCIR GRADUAMENTE el laboreo y el tránsito en las parcelas hasta la SIEMBRA DIRECTA :

Tras la aplicación de una estrategia de cobertura permanente por rotación «cultivos + cobertura vegetal» que permita alimentar la actividad biológica del suelo, se trata de proteger sus hábitats mediante una reducción progresiva del laboreo, con la regla básica de no voltear nunca los horizontes. Esta evolución hacia una disminución de la intensidad y la profundidad del laboreo, asociada a la disminución de la frecuencia de tránsito en las parcelas, permitirá la reorganización natural del suelo cultivado, sobre el modelo de la pradera.

La actividad biológica no perturbada, y especialmente la actividad de las lombrices, tomará progresivamente el relevo de las intervenciones mecánicas, completando la organización y estructuración del suelo por las raíces. El suelo podrá así recuperar una arquitectura vertical continua.
Esta segunda orientación permitirá:
- reducir el número de intervenciones, las herramientas necesarias, la potencia de tracción, el consumo de combustible y el número de horas de trabajo;
- reducir el consumo de humus gracias a la importante disminución de la oxigenación del suelo provocada por el arado, el trabajo profundo y el afinado excesivo y repetido. Como resultado, se lixivian muchos menos elementos minerales y se almacena más agua en el suelo.

Protegido por todas las plantas de la rotación, sin ser perturbado por las herramientas agrarias, el suelo desarrolla su capacidad de infiltración y filtración del agua aumentando su resistencia a la escorrentía y disminuyendo así su sensibilidad a la erosión. Este enfoque limita en gran medida la contaminación del agua.

INTEGRALIZAR los residuos de los cultivos en la superficie del suelo:

Por su capacidad de almacenar agua y fijar elementos minerales, la materia orgánica (incluido el humus) es el pilar de la fertilidad del suelo.
En la Agricultura de Conservación se hace todo lo posible para preservar y aumentar las existencias de humus en el suelo (es un secuestro de carbono en los suelos).
La restitución de todos los residuos de los cultivos a la superficie del suelo forma parte de esta perspectiva. Esta práctica agronómica protege el suelo del sol, el viento y la lluvia. Las primeras mejoras aparecen a partir del 30% de la tasa de cobertura. Los residuos de los cultivos, además de la cubierta vegetal, garantizarán una cobertura permanente del suelo y permitirán una alimentación continua de la actividad biológica si se conservan los hábitats (ausencia de destrucción por labranza).
Se cumplen las condiciones para recrear los equilibrios biológicos para desarrollar ecosistemas agrícolas eficientes.
Entonces se puede considerar el enfoque de «gestión integrada de plagas».

Después de abandonar la labranza, un suelo gestionado bajo Agricultura de Conservación permite obtener rendimientos comparables después de 3 a 5 años de transición y esto para la mayoría de los cultivos y situaciones, siempre que se aplique una gestión adecuada. La agricultura de conservación es un enfoque coherente que ahorra dinero y protege el medio ambiente. Es un enfoque técnico que requiere más agronomía, reflexión y observación para desarrollar un enfoque de «sistema». No se trata de una visión reducida y estricta, sino de una orientación hacia nuevos modos de producción en ciernes que, con la integración de otros componentes como la ganadería, pueden dar lugar a sistemas aún más eficientes y variados.

Cuando se pone en práctica de este modo, la AGRICULTURA DE CONSERVACIÓN permite preservar la integridad física del suelo, y conservar, enriquecer y desarrollar la fertilidad química y biológica de la tierra.

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