Edificio inteligente: ¿cómo contribuye el IoT al confort, la seguridad y la higiene en el lugar de trabajo?

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Los principales retos del inmobiliario corporativo

Oficinas, centros de investigación, unidades de negocio… nuestros lugares de trabajo exponen a la empresa a problemas humanos, sanitarios, medioambientales, financieros y sociales. Para la empresa que quiera aprovecharlo, Smart Building propone un enfoque de la construcción orientado a nuevos usos y pretende crear servicios innovadores de alto valor añadido. Estos servicios se pueden agrupar en cuatro temas o retos para la empresa:

  1. Mejorar la calidad de vida en el trabajo (QWL). Pasamos el 30% de nuestra vida laboral en nuestro lugar de trabajo, lo que puede explicar las expectativas sobre nuestras condiciones de trabajo, confort, seguridad e higiene en el lugar de trabajo. El QWL puede tener un doble efecto en la empresa: a nivel interno ayuda a retener a los usuarios que están más capacitados para desarrollarse y rendir; a nivel externo ayuda a atraer nuevos talentos.
  2. Reducir su huella medioambiental. El sector inmobiliario residencial y terciario en Francia es el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero, según el Ministerio de Energía y Transición Solidaria (fuente). Las iniciativas públicas pretenden certificar que la empresa cumple las normas medioambientales, como la etiqueta HQE (Alta Calidad Medioambiental) o el Bilan Carbone, que forma parte de los requisitos del artículo 75 de la ley Grenelle II.
  3. Controlar los costes de explotación. Estos costes pueden ascender a 10.000 euros al año y por ocupante en el caso de las oficinas parisinas, señala Denis Burckel en su libro «Management de l’Immobilier» (2018). A veces constituyen la segunda partida de gastos más importante después de los salarios. La rentabilidad de la inversión inmobiliaria varía en función de los costes de explotación y de la optimización de las superficies, los consumibles (electricidad, agua, papel…) así como los servicios (restauración, conserjería…) dentro del edificio.
  4. La inmobiliaria, protagonista de las actividades de la ciudad. En la región de Île-de-France los inmuebles comerciales ocupan la mitad de la superficie de París (52 km²). Esta densidad inmobiliaria, así como el desarrollo de la economía colaborativa, anima a las empresas a poner a disposición de su territorio los recursos y espacios no utilizados de sus activos inmobiliarios. Este compromiso es una ventaja para transmitir la imagen social y responsable de la empresa en su territorio.

En este artículo nos centraremos únicamente en la mejora de la calidad de vida en el trabajo, los demás temas serán objeto de futuras publicaciones. Además, el contexto actual de COVID-19 nos obliga a reflexionar y compartir con vosotros nuestras líneas de pensamiento y nuestras dudas sobre la contribución del Smart Building en la lucha contra la propagación de pandemias y más ampliamente a los nuevos problemas de salud

La revolución digital hace nacer el Smart Building

La aparición de tecnologías disruptivas arrastradas por la revolución digital impulsa una nueva visión del edificio y su territorio. Ambos son una mina de datos que hay que explotar para reforzar la finalidad inmobiliaria: servir a los usuarios (propietarios, inquilinos, ocupantes, gestores…). ¿Cómo extraer estos datos? ¿Cómo explotarlo y con qué resultados? El edificio inteligente es una respuesta a estas preguntas.
Calificamos un edificio como «Smart» si reúne dos características que permiten la construcción de nuevos usos:

  1. En función de los casos de uso que se consideren, debe estar conectado con su entorno: equipos (calefacción, aire acondicionado, ascensores…), espacios (plantas, rellanos, circulaciones…), usuarios (residentes, huéspedes, operarios…), edificios vecinos y de forma más amplia a la red urbana de la ciudad (transporte, suministro eléctrico,…). Esta conectividad permite recoger datos de diversas fuentes, como los objetos conectados, el SI de la empresa, la herramienta de gestión técnica centralizada de los equipos o los servicios web de terceros.
  2. También debe ser inteligente por su capacidad de guionizar usos basados en reglas de negocio predefinidas o inducidas por facilitadores técnicos (machine learning). Estas reglas tienen por objeto procesar los datos recogidos para satisfacer los usos definidos y se apoyan en una mezcla tecnológica: entornos de nube, computación de borde, interoperabilidad entre sistemas, analítica y aprendizaje automático o realidad virtual, por citar algunos.

En este mix tecnológico, el Internet de las Cosas abarca toda la cadena de valor desde la captación de los datos hasta la prestación del servicio para el usuario final. En este artículo nos centraremos en los servicios prestados a los usuarios más que en la parte de extracción y procesamiento de datos. Para saber más sobre IoT, te recomendamos nuestros artículos aquí y aquí.

Un día típico en un edificio inteligente (antes de COVID-19)

¿Estás a punto de mudarte a un flamante edificio inteligente? Aquí describimos una pequeña parte de un día típico en su futuro lugar de trabajo. Para aprovechar al máximo los servicios de su edificio conectado e inteligente, tendrá a su disposición una aplicación móvil. Rellena tu identidad, la matrícula de tu vehículo y da acceso a tu agenda. Empecemos:

  1. En cuanto llegas al parking, tu experiencia es digital. Una cámara lee la matrícula de su vehículo y le autoriza a entrar en el aparcamiento. Se le asigna un espacio de forma dinámica, sin necesidad de darse la vuelta para buscarlo.
  2. Para acceder al edificio, utilice su credencial tradicional o, si la ha olvidado, una versión desmaterializada que adopta la forma de un código QR en su smartphone. Para su visitante, utilice su aplicación para declarar su visita. Recibirán un código QR que les permitirá notificar su llegada cuando lo presenten en la recepción. También podrá utilizar este código QR para acceder al edificio sin pasar por el mostrador de recepción (y, por tanto, sin demora para obtener una tarjeta de visitante).
  3. Entusiasta de la oficina flexible su aplicación le ayuda a encontrar un lugar para trabajar. Si es la primera vez que entra en ese edificio, su aplicación le muestra el camino para llegar a él con balizas Bluetooth desplegadas por todo el edificio.
  4. ¿Necesitas una caja de teléfonos para unirte a una conferencia telefónica y no molestar a tus vecinos? Un vistazo a su aplicación y le dirá cuáles están disponibles, todas están equipadas con sensores de presencia.
  5. Para su reunión de las 11 de la mañana ya ha reservado una sala. Una vez dentro, sin ninguna acción por su parte, su reserva se mantiene mediante la lectura a distancia de su tarjeta de identificación. Si no te presentas, la sala se libera para tus compañeros.
  6. Durante su reunión, la sala regula por sí misma sus equipos para alcanzar el nivel de confort que haya definido (intensidad de la iluminación, temperatura de la sala, ventilación para la calidad del aire). En cualquier momento, puede cambiar, desde su aplicación, estos parámetros para adaptarlos a un nuevo nivel de confort.
  7. El edificio sabe contar el número de personas presentes en su recinto. Esta información es útil en caso de evacuación, por ejemplo, pero igual de importante para el restaurante de la empresa. En efecto, los algoritmos predicen el número de personas que se servirán en función de la afluencia del pasado y de las condiciones meteorológicas a veces favorables a las comidas en el exterior.
  8. ¿Quieres saber el menú del día del restaurante de la empresa? Está en tu aplicación. En el restaurante, las cámaras le dan la asistencia en tiempo real. Puede componer (o incluso pagar) su comida antes de llegar. Adiós chica de la espera física, se te avisará en cuanto tu bandeja esté lista: ¡buen provecho!»
  9. ¿Prefieres ir a hacer ejercicio durante la pausa del almuerzo? No te olvides de guardar tu portátil en una taquilla. Todos están conectados, su aplicación le dirá cuál está disponible. Introduce el código de la taquilla en tu smartphone para bloquearla o desbloquearla.
  10. ¿Se te acaba el día y has olvidado en qué sótano has aparcado? Pregúntale a tu aplicación, ella sabrá responderte.
  11. Su uso del edificio ha sido agradable porque otros servicios han ido bien sin darse cuenta. En efecto, los contenedores de recogida de residuos están conectados y avisan automáticamente a los servicios encargados cuando están llenos. El técnico fue a reparar el ascensor antes de que se averiara (el sistema de mantenimiento predictivo que supervisa el equipo había lanzado una alerta). Se ha detectado una fuga de agua en la caldera, se ha puesto en seguridad y se ha creado automáticamente una orden de reparación. Y mucho más…
    1. Este día típico muestra claramente que los servicios de Smart Building cumplen con el reto de mejorar el QWL y esto, a varios niveles (confort, higiene, seguridad). Sin embargo, un reto importante perturba la serenidad del edificio inteligente: el de combatir o limitar la propagación de virus como el COVID-19. Tras el anuncio del Gobierno del fin gradual de la contención, el Ministerio de Trabajo ha publicado un protocolo (enlace PDF) que las empresas y los establecimientos tendrán que cumplir para la descontaminación a partir del 11 de mayo. Este protocolo indica las medidas que deben adoptarse para evitar los riesgos de exposición al virus, para evaluar los riesgos que no pueden evitarse y para dar prioridad a las medidas de protección colectiva sobre las individuales. Las empresas deben encontrar rápidamente soluciones para aplicar estas medidas. Puede el edificio inteligente, y más ampliamente los objetos conectados, ser una ventaja para adaptarse a la situación?

      COVID-19: ¿Qué respuestas puede dar el edificio inteligente?

      La implementación de los escenarios de control de la pandemia tendrá que hacerse en varias ocasiones. Poco tiempo para responder a la emergencia del momento, con probablemente poca integración con la SI existente. Un tiempo medio o incluso largo para lograr esta integración en la SI, pero también en los edificios. Por ejemplo, tenemos que pensar en los usos a largo plazo y a veces esperar a que salgan nuevos productos al mercado. Y algunos de estos productos están actualmente en el ciclo de desarrollo por parte de diferentes empresas para responder a pandemias como la de COVID-19. Hemos imaginado algunos escenarios, presentados brevemente a continuación.

      Control de acceso a edificios: las cámaras ya contribuyen a la seguridad del lugar supervisando diaria y automáticamente las entradas y la circulación en los edificios. También pueden convertirse en un medio para reducir el riesgo de contagio en cuanto el control de acceso al edificio, típicamente:

  • En la entrada al recinto una cámara puede detectar si se lleva o no una máscara. Si esta medida es obligatoria por la política de la empresa o por las autoridades públicas, el acceso al sitio puede ser bloqueado automáticamente por las puertas de control de acceso. Esta medida es particularmente eficaz para los sitios grandes con muchas entradas que no pueden ser controladas todas por un humano.
  • El uso de una cámara térmica, por otra parte, puede servir para evaluar la temperatura corporal e informar a los responsables del centro de los casos sospechosos, por ejemplo. Este dispositivo puede instalarse en la entrada del recinto para filtrar el acceso, pero también en otros espacios para alertar sobre casos de desarrollo de síntomas de fiebre en usuarios ya presentes en el recinto.
    • Algunos de estos equipos difuminan las imágenes almacenadas o no las almacenan en absoluto, lo que anonimiza a las personas filmadas. Es posible adquirir el 100% del equipo o considerar una oferta de alquiler. Sin embargo, es necesario asegurarse de que la sensibilidad térmica responde a la necesidad deseada, algunos tienen una fiabilidad a veces discutida. En cuanto a su instalación, las cámaras suelen requerir un trípode desplegado sobre 1m², así como una toma RJ45 POE para la red y la alimentación eléctrica.

      La ocupación de los espacios del edificio: el recuento de personas es posible gracias a muchas tecnologías. Por ejemplo, mediante el uso de cámaras o sensores de conteo, instalados en la entrada de las zonas (de superficie o empotradas). Los centros comerciales ya utilizan este tipo de sensores para hacer un seguimiento de la afluencia de personas por medio de carteles:

      • Pasado el control de acceso, el usuario del edificio inteligente puede identificar de un vistazo la ocupación actual en las diferentes zonas del edificio. La información se muestra en pantallas de visualización en la entrada y/o en cada zona (o en la aplicación del edificio inteligente si se ha realizado la integración). «Plazas disponibles en la planta 1: 15/100 y en la planta 2: 75/100… ¡la elección se hace rápidamente!»
      • En una sala de reuniones, si el número de personas en la sala supera la norma sanitaria establecida, una señal visual y sonora puede indicar a los ocupantes que vuelvan al umbral permitido.
      • El gestor dispone de una herramienta de monitorización en tiempo real que le permite configurar alertas como el envío de un correo electrónico si se supera el umbral de ocupación que ha definido para una zona. También puede realizar análisis más avanzados durante el periodo deseado.
        • Distancia física: los productos disponibles o en desarrollo garantizan el cumplimiento de las medidas de distanciamiento físico para limitar el riesgo de propagación del virus. Pueden ser utilizados tanto por el usuario del edificio como por la empresa:

          • Los usuarios equipados con un dispositivo conectado (como una pulsera) pueden recibir una alerta cuando no se cumple el límite de distancia física recomendado. Además, si un usuario declara haber contraído el virus, esta información puede utilizarse para identificar y alertar a los portadores del mismo dispositivo que hayan estado en estrecho contacto con él. Este tipo de uso es una alternativa o un complemento a las aplicaciones (como «StopCovid») desarrolladas por los estados para el seguimiento digital. Estos dispositivos tienen la ventaja de contener pocos o ningún dato personal. Pueden integrarse en el SI del edificio para gestionar el control de accesos (sustituyendo o complementando la tradicional chapa).

          Estamos seguros de que los Gigantes Tecnológicos tratarán de hacer posible este tipo de uso a través de sus smartwatches/smartphones y esperemos que con una interoperabilidad y una apertura de APIs que permitan a las empresas recuperar la información (modulo las precauciones del RGPD que van bien) a su SI (edificio, producción, seguridad…).

          • Sin invertir en dispositivos individuales, el uso de soluciones de análisis de vídeo puede identificar comportamientos que no cumplen con las medidas de distanciamiento físico vigentes en el edificio. Por ejemplo, el edificio inteligente puede emitir alertas en la herramienta de supervisión del gestor, en caso de agrupación de personas fuera de las normas de distanciamiento físico durante un periodo prolongado. Además de identificar la tasa de ocupación de las zonas del edificio, la solución de análisis de vídeo también puede utilizarse para reorganizar los distintos espacios de trabajo a posteriori. Los flujos de vídeo procederán, por ejemplo, de las cámaras instaladas dentro de los distintos espacios del edificio para resolver los problemas de acceso y ocupación mencionados anteriormente.

          La limpieza de los locales: el gestor refuerza la limpieza de los locales con un menor esfuerzo de planificación. Las intervenciones de los limpiadores pueden desencadenarse a partir de eventos reportados desde el campo:

          • Los sensores integrados en los dispensadores de jabón/congelante recogen datos sobre el fin de la vida útil de las recargas. Estos sensores pueden activar la intervención de un técnico de servicio, minimizando el tiempo de indisponibilidad del jabón o del gel. Otros sensores, instalados en las puertas de entrada a los aseos (u otras zonas), permiten conocer el uso preciso de las zonas. Así, el gestor del edificio dispone de datos que facilitan la gestión de sus campañas de prevención y comunicación.
          • En algunos casos puede ser relevante que los usuarios, al indicar en su aplicación que abandonan definitivamente el espacio que estaban utilizando (despacho, sala de reuniones…), inicien automáticamente una solicitud de desinfección. La aplicación podría complementarse con el despliegue de botones IoT en estos espacios. En otros casos, el sistema de reservas puede añadir automáticamente una ranura dedicada a la desinfección antes y/o después de cada reserva realizada por un usuario.
          • La planificación de las acciones de limpieza está automatizada de manera que cada agente de limpieza recibe una solicitud de servicio en su app optimizando su recorrido en base a la información de campo. Los agentes pueden informar de su intervención sin recurrir a la famosa hoja suelta que a veces se ve en algunos lugares con la fecha de paso.
            • Con estos dispositivos el gestor puede monitorizar y gestionar a distancia las necesidades de reposición en jabón/gel de un espacio y más ampliamente el nivel de ejecución del plan de desinfección de los distintos espacios. Para los usuarios, estas soluciones ofrecen un acceso continuo al jabón/gel y la garantía de unas zonas desinfectadas con regularidad. Además, algunos dispensadores integran sensores para obtener su avellana antibacteriana sin tocar el dispensador.

              Calidad del aire: Hasta la fecha, el INRS (Instituto Nacional de Investigación y Seguridad) no impone ninguna medida específica relativa a la ventilación mecánica. Los gestores recomiendan revisar las instrucciones de la ventilación mecánica controlada (VMC) para mantener las compuertas de aire exterior abiertas al 100% durante las horas prolongadas. Esto proporciona una cantidad de aire nuevo mayor de lo normal en los espacios.

              Sin embargo, los gestores deben tener en cuenta el coste adicional de dicha medida. Por lo tanto, en el edificio inteligente, el uso de CMV conectadas, junto con sensores de presencia en los espacios, puede permitir al gestor equilibrar el coste y la seguridad. Las reglas de gestión se configuran para activar la renovación del aire en función del número de usuarios y de la capacidad máxima de los espacios.

              La última palabra…

              Más allá de la urgencia del momento relacionada con el COVID-19, los gestores de edificios y los proveedores de tecnología Smart Building deben pensar en soluciones sostenibles integradas con el SI de gestión del edificio, para hacer frente a este nuevo tipo de amenaza para la salud y el bienestar de los usuarios. A corto plazo, el despliegue de algunas de las soluciones mencionadas anteriormente, puede verse afectado por las tensiones en el suministro de sensores y otros dispositivos conectados.

              En términos más generales, si las promesas de los edificios inteligentes son seductoras, ¿qué pasa con su aplicación real? Antes del diseño del edificio o durante su funcionamiento, son muchas las preguntas que surgen cuando el Smart Building está en la agenda:

              • ¿Qué red de alianzas tejer para tener éxito en su transformación?
              • ¿Qué nuevos usos incluir en el programa? Cómo priorizarlos?
              • ¿Cómo realizar el modelo de negocio de casos de uso rápidamente?
              • ¿Qué presupuesto y cómo optimizarlo?
              • ¿Qué opciones tecnológicas y métodos de implementación adoptar?
              • ¿Cómo garantizar la seguridad del sistema y la protección de los datos personales?
              • ¿Cómo establecer una gobernanza de los Edificios Inteligentes?
              • ¿Qué indicadores para medir el valor de los nuevos usos implementados?
              • Es crucial responder a estas preguntas para construir su programa de transformación de Edificios Inteligentes. Intentaremos ofrecerle más información al respecto en una próxima publicación.

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