Efectos sobre la salud y el medio ambiente de los campos electromagnéticos producidos por las líneas de alta y extra alta tensión

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B. ¿ES EL VERTEDERO UNA SOLUCIÓN?

Frente a las dificultades de aceptación de los proyectos de nuevas líneas por motivos paisajísticos, sanitarios, medioambientales o simplemente por falta de diálogo y de un proyecto compartido, el soterramiento de las líneas de alta tensión se presenta a menudo como una panacea. Una línea enterrada tiene menos posibilidades de ser atacada que una línea aérea. Como no se ve, se oculta el riesgo percibido.

En realidad, el soterramiento de una línea aérea obedece a criterios técnicos y financieros. Forma parte del contrato de servicio público entre RTE y el Estado. No elimina el campo magnético.

Su ponente aclarará y actualizará aquí algunos puntos ya tratados, hace unos años, por nuestro colega Christian Kert, diputado, en su informe sobre las perspectivas de enterramiento que ofrecen las nuevas tecnologías3(*).

1. Requisitos técnicos y financieros

a) Posibilidades técnicas

Los cables han avanzado mucho en los últimos años.

Una línea eléctrica subterránea está compuesta por al menos tres cables. Cada uno se compone de un núcleo conductor rodeado de varias cubiertas de aislamiento metálico o sintético.

Estos cables son pesados y rígidos. Tienen una longitud limitada que requiere la realización de empalmes relativamente complejos.

El tendido debe permitir proteger los cablescontra las agresiones externas, controlar el ambiente térmicopara asegurar la evacuación de las pérdidas y asegurar la protección de tercerosen particular contra los cortocircuitos.

A muy alta tensión, a partir de cierta distancia, el enlace debe realizarse en corriente continua con importantes pérdidas de transformación.

b)La ecuación financiera

Más que las técnicas en sí, son susstradiciones financieras las que impiden un rápido desarrollo de la muy alta tensión subterránea.

El coste del soterramiento de una línea se divide en dos partes. La primera parte es el coste de la obra civil y depende de la extensión de la obra que se vaya a realizar y, por tanto, de la naturaleza del terreno y del tipo de línea (resbaladiza/trébol). La segunda parte del coste está en función de la potencia transportada y no de la tensión nominal de la línea.

Este coste de construcción debe evaluarse en el tiempo. Puede moderarse gracias a la reducción de las pérdidas de electricidad en las líneas durante el transporte.

Hasta 90 kV, la relación entre las líneas enterradas y las aéreas es de aproximadamente 1 a 1,5 según la situación.

Más allá, los costes aumentan rápidamente. El soterramiento sólo puede decidirse por necesidades imperiosas: en grandes aglomeraciones, para interconexiones submarinas o por razones paisajísticas muy concretas.

Hay que añadir que los agricultores no son, en general, partidarios del soterramiento de las líneas. Supone unas limitaciones mucho mayores para los cultivos que las líneas aéreas, cuyo impacto se limita a la presencia de los pilones.

Por último, el soterramiento de la línea no supone ningún beneficio florístico ni faunístico.

* 3 ChristianKert, l’apport des nouvelles technologies dans l’enfouissement des lignesélectriques à haute et très haute tension, 2001,Assemblée nationale n° 3415(11ème législature), Sénat n° 94(2001-2002)

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