El Cuaderno

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La comunidad tiene un papel importante a la hora de realizar el cambio. Para comprometerse, uno de los primeros pasos que debe dar es reconocer primero la necesidad de «cambio». La clave del éxito del cambio parece ser una combinación de voluntad, colaboración, información útil, acceso a recursos materiales y organización estratégica. Cuanto más conozcan los miembros de la comunidad la relación entre las condiciones socioambientales y la salud individual y comunitaria, más conscientes serán del impacto de estos factores en su salud. Es a partir de esta conciencia que podemos ver a los miembros de la comunidad organizando, planificando y compartiendo tareas con las partes interesadas. Al involucrar a la comunidad, ésta asume una mayor responsabilidad para asegurar el éxito de sus acciones; esto se llama empoderamiento de la comunidad.

¿Qué hace la promoción de la salud en este proceso de cambio? Como probablemente sepa, «

el enfoque de «promoción de la salud» se orienta hacia la salud como recurso y hacia la creación de las condiciones para mejorar la salud y el bienestar. Este enfoque tiene en cuenta múltiples determinantes de la salud individual y de la población, como el estilo de vida, las condiciones de vida y el entorno, entre otros». (Organización Mundial de la Salud, 1986).

En la práctica, esto se traduce en «la construcción de recursos comunitarios, la realización de actividades de educación popular a través del desarrollo social y económico de las comunidades, el establecimiento de nuevas relaciones de poder a favor de los excluidos u oprimidos y, finalmente, la exigencia de cambios sociales, económicos y políticos que promuevan una mayor justicia social» (Acción Comunitaria, p.3).

La acción comunitaria es una estrategia eficaz que, ante todo, concentra las energías y moviliza los recursos para resolver los problemas, ya sean medioambientales, económicos o sanitarios, que existen en una comunidad. Viene de los diferentes grupos de la comunidad que deciden lo que necesitan. Se basa en la puesta en común de las experiencias de estos miembros el desarrollo de la concienciación sobre temas críticos y la intervención colectiva.

Entendiendo la necesidad de la participación de la comunidad

«La participación de la comunidad parece ser un proceso dinámico que evoluciona constantemente… los planificadores deben ver la participación de la comunidad como algo dinámico, no estático, y debe mantener su flexibilidad a medida que las personas y los objetivos cambian. Rifkin

La participación comunitaria nos lleva a renovar nuestra percepción de los problemas, a superar las barreras entre las cuestiones económicas, sociales y políticas y a considerar soluciones innovadoras. Para ser dinámica, una comunidad debe contar con la participación del mayor número posible de personas comprometidas y a distintos niveles: representantes, cargos electos, administradores y, sobre todo, sin olvidar a los propios miembros de la comunidad. La participación comunitaria también permite un mayor apoyo de toda la comunidad y la hace más responsable del proceso de cambio saludable. También aprovecha los recursos existentes y necesarios para mejorar la calidad de los servicios y ampliar el acceso.

Para lograr la participación de los miembros de la comunidad, debemos crear un entorno que les anime a participar activamente en el bienestar de su comunidad. Necesitamos una participación que les beneficie, una acción que conduzca a resultados que nunca se habrían conseguido sin su participación.

Beneficios de involucrar a la comunidad

– Recursos que aportan los miembros de la comunidad: además de ofrecer su tiempo, quienes se involucran comparten su experiencia y a menudo traen consigo recursos materiales y a veces incluso financieros

– Mayor motivación: las comunidades están muy interesadas en desarrollar mejores enfoques para motivar la participación

– Expansión más rápida del programa: Los responsables de los proyectos aumentan sus posibilidades de llegar a más personas y de difundir su programa o actividad trabajando con voluntarios de la comunidad

– Conseguir ser escuchados por los responsables de la toma de decisiones: La comunidad es una voz importante para presionar a los responsables de la toma de decisiones. Tenemos que maximizar su uso.

– Encontrar soluciones que respondan a las necesidades de la comunidad: Al involucrar al público en el proyecto, indirectamente se les hace conscientes de los problemas que existen. A menudo ocurre que los miembros de la comunidad pueden sugerir soluciones más adecuadas y eficaces.

Tener buenas intenciones no es suficiente para involucrar a la comunidad. Esta participación debe ser cuidadosamente gestionada, sostenible y beneficiar a toda la población para lograr buenos resultados. Tenemos que considerar las condiciones que promueven la participación, así como las barreras que la dificultan.

El papel del director del proyecto será discutir, preparar de forma concertada con la comunidad, un plan que permita…

– Definir claramente los objetivos y metas de la participación;

– Definir claramente las responsabilidades y funciones para trabajar con el equipo y

– Decidir las actividades específicas que les permitirán alcanzar los objetivos.

Involucrar a la comunidad

Movilizar es el proceso de empoderar a los individuos, grupos y comunidades para que tomen las decisiones necesarias para poder planificar el cambio y aplicar las estrategias correspondientes.

Tres factores determinantes de una movilización eficaz:

§Sentido – el trabajo tiene sentido para los implicados; entienden lo que hacen y saben por qué lo hacen;

§Consideración – también puede definirse por el «respeto», la confianza y el reconocimiento del trabajo realizado;

§Responsabilidad – la capacidad de las personas para contribuir a la satisfacción y asumir la responsabilidad de los resultados.

Crea un entorno favorable a la participación

Un entorno favorable a la participación fomenta la creatividad, valora las iniciativas locales y amplía la base de recursos con la que contar para tu proyecto.

Para maximizar la participación de la comunidad, necesitará…

– Desarrollar habilidades dentro de la comunidad – A medida que la comunidad se involucra más en la implementación del programa, sus miembros necesitarán nuevas habilidades para realizar sus funciones actuales o nuevas. Esto significa ser capaz de proporcionarles diversos tipos de apoyo para que puedan asumir mayores funciones, formar a otros voluntarios o ayudarles a supervisar algunas de las llamadas actividades «sobre el terreno» y el progreso del programa;

– Encontrar recursos dentro de la comunidad para fomentar y apoyar su participación – Un sistema de incentivos que fomente el cambio es un importante motivador;

– Movilizar recursos externos para iniciar las actividades – Incluso si la comunidad moviliza algunos de sus propios recursos, es posible que a veces tenga que utilizar recursos externos;

– Garantizar la supervivencia de su programa – Ahora que su programa está en marcha y empieza a mostrar resultados tangibles, ya debería empezar a pensar en formas de aumentar y diversificar su financiación. Esto se debe a que cada vez que se depende de una sola fuente de financiación, se está creando así una dependencia que va en contra de la sostenibilidad del programa;

– Acercar el proyecto a la comunidad tanto como sea posible.

Conclusión

Para concluir, digamos que la acción comunitaria es un enfoque que reúne a las personas en torno a un proyecto común, trabajando juntos para lograr un objetivo y consiguiendo que el «corazón», la «cabeza» y los «brazos» se comprometan con una obra colectiva. La acción comunitaria no es algo que ocurra de la noche a la mañana. Se necesitan semanas, a veces incluso meses, para conseguir resultados concretos. La acción comunitaria es un enfoque que invita a las personas a convertirse en miembros activos de su comunidad. Requiere tiempo, energía y convicciones profundas, pero merece la pena.

Para más información…

v. Acción comunitaria: guía de formación sobre las etapas de la intervención comunitaria de Jocelyne Lavoie y Jean Panet Raymond (1993. Fuente: Centre de formation populaire, 3575, boul. Suite 406, Montreal, Qc. H2X 2T7. Tel: (514) 842-2548

v Des communautés actives de Jean-Bernard Robichaud y Claude Quiviger (1990 240 pp.). Fuente: Diffusion Prologue, 2 975 Sartelon, Ville Saint-Laurent, Quebec H4R 1E6 1-800-363-2864 o (514)332-5860

v L’action communautaire : ses méthodes, ses outils, ses rouages et sa gestion (1986, 141 pp.). Fuente: Editions Saint-Martin, 5000 Iberville Street, Suite 201, Montreal Qc H2H 2S6; teléfono (514) 529-0920

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