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Embajada de Estados Unidos en La Habana, Cuba.La Habana, Cuba © Wikipedia

¿Pero cuál es, entonces, la causa de la misteriosa dolencia que afectó a los empleados de la embajada estadounidense destinados en Cuba entre finales de 2016 y agosto de 2017? Ya he dedicado una entrada en el blog a este caso, digno de las mejores novelas de espías, en el que se entrecruzan la medicina clínica y la política internacional.

La historia comenzó a finales de 2016 cuando veintiún empleados estadounidenses destinados en La Habana se habían quejado, de dolores de cabeza, mareos, audición, visión, sueño, estado de ánimo, problemas cognitivos.

Representantes del sindicato diplomático estadounidense, la American Foreign Service Association, habían podido reunirse con varias víctimas de esta misteriosa dolencia y se habían referido a los efectos de los «ataques de acoso acústico».»

Un estudio, aparecido en febrero de 2018 en el Journal of The American Medical Association (JAMA), había descrito el conjunto de dolencias persistentes que presentaban 21 pacientes. Entre ellos, 18 declararon haber escuchado un sonido en el momento en que comenzaron los disturbios. Estaban en casa o en sus habitaciones de hotel en ese momento.

Estas personas describieron un sonido muy fuerte, con un tono sostenido. Según el caso, estos sujetos hablaban de un «zumbido», de un «chirrido metálico», de un «chirrido penetrante», de un «zumbido».

Un estudio, publicado en línea el 4 de enero de 2019, aporta una explicación que nada tiene que ver con una teoría ampliamente difundida en los medios de comunicación, a saber, un ataque acústico a través de un arma de microondas. Tampoco acredita la tesis de una enfermedad psicógena colectiva. De hecho, en los últimos meses, los investigadores han considerado que los diversos síntomas que presenta el personal diplomático estadounidense destinado en Cuba podrían responder a una sensación de estrés colectivo. Por último, los equipos habían planteado la hipótesis de que los ultrasonidos, resultantes del mal funcionamiento de los equipos de escucha, podrían estar implicados.

Alexander Stubbs, investigador del Departamento de Biología Integrativa de la Universidad de California, Berkeley, y Fernando Montealegre-Zapata, del Laboratorio de Bioacústica y Biología Sensorial de la Escuela de Ciencias de la Vida de la Universidad de Lincoln (Reino Unido), han publicado su estudio en el sitio de prepublicación biorxiv.org antes de presentar su manuscrito para su publicación en una revista científica revisada por pares en unos días.

El sonido que causó los misteriosos síntomas había sido grabado por personal diplomático destinado en Cuba. Las grabaciones fueron enviadas a la Marina de los Estados Unidos y al FBI para su análisis. Uno de ellos había sido difundido en octubre de 2017 en el canal de YouTube de la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP). Es, hasta la fecha, la única prueba, de carácter no médico, disponible en el enigmático caso de los «ataques acústicos» a diplomáticos en la embajada de Estados Unidos en La Habana, Cuba.

Según el estudio publicado en bioRxiv, la firma sonora del ruido difundido por la agencia de noticias AP corresponde al eco de las estridulaciones, de volumen especialmente alto, producidas por una especie de grillos tropicales. Según los investigadores, es el sonido que emiten los grillos Anurogryllus celerinictus (grillos de cola corta de las Indias).

Estos grillos machos producen estridulaciones por el roce entre un ala que lleva hendiduras y otra que se utiliza como rascador. De los grillos que cantan continuamente en el Caribe y Norteamérica, el Anurogryllus celerinictus es el que tiene el ritmo más rápido de oscilaciones sonoras.

Grillo macho Anurogryllus celerinictus (grillo de cola corta). Brandon Woo, Universidad de Florida (Departamento de Entomología y Nematología, Universidad de Florida, Instituto de Ciencias Alimentarias y Agrícolas).

Un grillo llamado Anurogryllus celerinictus

Según los investigadores, el canto de esta especie de grillos coincide con la duración, la frecuencia de repetición de las estridulaciones, el espectro de potencia, el índice de estabilidad de las oscilaciones, evaluados en la grabación difundida por la agencia de noticias AP. Sin embargo, hay algunos matices. De hecho, la grabación de AP presenta una firma acústica irregular, distinta de la producción sonora del grillo. De hecho, esto parece incompatible con el sonido producido por estos insectos estriados en su entorno natural o en el laboratorio.

Es entonces cuando los investigadores piensan que estas estridulaciones podrían, al rebotar en paredes, suelos, techos, producir interferencias, es decir, ecos, que podrían desordenar la firma sonora natural de los grillos.

Los biólogos emitieron entonces el canto de los grillos mediante un altavoz de alta fidelidad en espacios cerrados. De hecho, los reflejos de las oscilaciones del sonido en las superficies producen un sonido «prácticamente indistinguible del de la grabación de AP.»

Según los investigadores, es por tanto «el canto del grillo y sus ecos, y no un ataque acústico o cualquier otro dispositivo tecnológico, el responsable del sonido en la grabación de la emisión.» Recordó que la primera persona que pensó que el sonido estaba asociado a sus síntomas se dio cuenta de que el sonido cesaba bruscamente cuando ella abría la puerta principal. Hay otros relatos en los que el sonido se detiene repentinamente cuando hay movimiento en la habitación, lo que sugiere que estos insectos detienen sus emisiones sonoras cuando se sienten amenazados.

Cuidado, sin embargo, los investigadores dicen que «el hecho de que el sonido de la grabación fuera producido por un grillo caribeño no descarta la posibilidad de que el personal de la embajada haya sido víctima de alguna otra forma de ataque.»

Una explicación natural

En resumen, los ataques acústicos dirigidos a los diplomáticos estadounidenses en Cuba no serían más que grillos muy ruidosos, que sólo intentan comunicarse entre sí. Por lo tanto, sólo sería el canto de los insectos despojados. Una melodía que no entusiasma al Dr. Douglas Smith, del Departamento de Neurocirugía y Neurología afiliado a la Universidad de Pensilvania (Centro de Daños Cerebrales y Reparación, Filadelfia). Fue él quien dirigió el estudio clínico de diplomáticos estadounidenses que apareció el año pasado en JAMA.

Entrevistado por el New York Times, el doctor Douglas no descartó la posibilidad de que los diplomáticos pudieran haber oído grillos, pero dudó de que tuviera alguna repercusión en las lesiones observadas. «Estos pacientes han pasado por mucho. Me gustaría saber de dónde vienen los sonidos, pero lo más importante para nosotros es realmente lo que está pasando en el cerebro de los pacientes y lo que se puede hacer al respecto», dice.

En realidad, no es la primera vez que se incrimina a los grillos en este caso. Un informe del gobierno cubano ya había insinuado en 2018 que el grillo jamaicano Gryllus assimilis podría ser el responsable. Sin embargo, a diferencia del grillo Anurogyrllus celerinictus, este insecto no canta de forma continua, sino que produce una melodía de forma intermitente.

Tampoco es la primera vez que se menciona un ataque sobre un evento que involucra a los estadounidenses. A finales de la década de 1970, tras la guerra de Vietnam, hubo numerosas denuncias de uso de armas químicas en el sudeste asiático.

Este agente, bautizado como «lluvia amarilla», estaba compuesto por toxinas, entre ellas micotoxinas (producidas por hongos). En 1981, Estados Unidos anunció que tenía pruebas físicas de que las micotoxinas suministradas por la Unión Soviética se habían utilizado como arma contra las poblaciones civiles del sudeste asiático. En 1989, un biólogo canadiense y un investigador malayo resolvieron el misterio proponiendo una explicación natural. Las lluvias amarillas se debieron en realidad a la defecación masiva simultánea de enjambres de abejas asiáticas. Este fenómeno se produjo con mayor frecuencia en los días de calor.

En China también

Los diplomáticos del consulado de Estados Unidos en Guangzhou, China, habían experimentado síntomas similares a los que sintió el personal diplomático en Cuba en abril de 2018. Se quejaron de haber oído ruidos inusuales en sus apartamentos, situados no muy lejos del consulado. Los funcionarios habían sido evacuados para ser ingresados en el Centro de Daños Cerebrales y Reparación de la Universidad de Filadelfia, el mismo lugar en el que un año antes habían sido examinados los diplomáticos destinados en Cuba.

De nuevo, Estados Unidos temía que un arma acústica secreta o una tecnología militar que utilizara microondas fuera la responsable de los síntomas que presentaban los miembros de su red diplomática en China.

Dados los hallazgos que implican a una familia de insectos ortópteros en la aparición de la enigmática enfermedad que afectó a los diplomáticos estadounidenses destinados en Cuba, cabe preguntarse finalmente si los grillos también están cantando muy fuerte en el sur de China.

Un caso a seguir, pues.

Marc Gozlan (Sígueme en Twitter, enFacebook)

Para más información:

Stubbs AL, Fernando Montealegre-Z F. La grabación de los «ataques sónicos» a los diplomáticos estadounidenses en Cuba coincide espectralmente con el eco de la llamada de un grillo caribeño. biorxiv.org. Publicado el 04 de enero de 2019. doi: 10.1101/510834

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Della Sala S, Cubelli R. Supuesto «ataque sónico» apoyado por una neuropsicología deficiente. Cortex. 2018 Jun;103:387-388. doi: 10.1016/j.cortex.2018.03.006

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