Miguel Díaz-Canel, un nuevo presidente cubano a la sombra de Raúl Castro

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Por primera vez desde 1959 en Cuba, el presidente no llevará el apellido Castro. Después de Fidel Castro, en el poder de 1959 a 2006, y luego de Raúl Castro, su hermano menor que le sucedió, le toca a Miguel Díaz-Canel tomar las riendas del país. La mano derecha de Raúl Castro fue elegida este jueves con el 99,83% de los votos por la Asamblea Nacional: una elección sin suspenso ya que era el único candidato a su sucesión. El traspaso de poderes había sido anunciado en 2013: «Voy a dimitir. Voy a cumplir 82 años, tengo derecho a jubilarme. ¿No te parece?», había lanzado Raúl Castro, al iniciar su segundo y último mandato de cinco años. Ese año, nombró a Miguel Díaz-Canel como primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Una elección que, en su momento, ya presagiaba el rostro que tendría el nuevo presidente cubano. También fue una elección sorprendente porque Miguel Díaz-Canel no vivió la revolución cubana: nació en 1960 y procede de la sociedad civil. Pero más allá de este cambio generacional, no se espera que la llegada de este nuevo presidente suponga ninguna transformación profunda en la isla.

Un producto puro del castrismo

Miguel Díaz-Canel fue escalando peldaños uno a uno dentro del Partido Comunista, hasta llegar a los escalones más altos del poder. Una trayectoria discreta, a ritmo lento, pero sin alejarse nunca de la esfera dirigente. En los años 80, el joven ingeniero electrónico se unió a la Unión de Jóvenes Comunistas. En 1994, Miguel Díaz-Canel se convirtió en el primer secretario del Partido Comunista en la provincia de Villa Clara, donde nació. Diez años después, ocupó el mismo cargo en la provincia de Holguín, de donde son los hermanos Castro. Su carrera política se aceleró en 2009, cuando se convirtió en Ministro de Educación Superior. Un perfil de castrista que hará decir a Raúl Castro en el momento de nombrarlo primer vicepresidente en 2013: «No es un parvenu ni un intruso».

Así, este curso sin pasos en falso se ha visto recompensado. Pero sorprende a algunos analistas, como Jorge Duany, director del Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad Internacional de Florida: «No forma parte de la cúpula histórica, ese grupo cercano a los dos hermanos Fidel y Raúl, vinculado a la revolución cubana de los años cincuenta. La otra cosa que sorprende es que Díaz-Canel no es una figura militar. Hizo el servicio militar como muchos cubanos, pero proviene de la sociedad civil. Por primera vez en sesenta años, el presidente cubano no llevará el uniforme militar verde oliva sino la guayabera, la camisa de algodón popular en Cuba.

Un poder bicéfalo

A pesar de esta nueva cara al frente del país, los cubanos no esperan grandes cambios. «Miguel Díaz-Canel es una figura que no tiene el suficiente carisma y poder para emprender los cambios que realmente necesita la sociedad cubana», denuncia Waldo Fernández Cuenca, que trabaja para el periódico independiente Diario de Cuba. Es un cambio cosmético», añadió. Porque si bien Raúl Castro deja la jefatura del Estado, en realidad seguirá siendo el primer secretario del Partido Comunista hasta 2021.

«La Constitución menciona que el Partido Comunista es el máximo órgano de gobierno de la sociedad cubana. Así que si Raúl sigue siendo el jefe del Partido Comunista, tendrá un papel importante en las decisiones que se tomen», dice Jorge Duany, del Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad Internacional de Florida. Durante la época de Castro, el jefe de Estado también ocupaba el cargo de primer secretario del Partido Comunista. «El nuevo presidente tendrá que negociar y compartir este poder, que hasta ahora ha estado concentrado en manos de una sola persona», añadió Jorge Duany.

Miguel Díaz-Canel no tiene el suficiente carisma y poder para emprender los cambios que realmente necesita la sociedad cubana
Waldo Fernández Cuenca, periodista de Diario de Cuba

Un presidente más liberal en la superficie

Es difícil hacerse con la personalidad de Miguel Díaz-Canel, una «figura enigmática» según Jorge Duany, del Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad de Florida. «Ha aparecido pocas veces en público desde que fue nombrado vicepresidente primero. No ha participado a menudo en eventos importantes en Cuba o fuera del país. Y cuando lo ha hecho, ha sido muy discreto en sus posiciones», dijo. ¿Seguirá Miguel Díaz-Canel al pie de la letra el legado castrista o será el presidente de la apertura democrática? Como acaba de publicar Vincent Bloch, La Lutte. Cuba tras la caída de la URSS, el sucesor de Raúl Castro no ha dado «ninguna señal de voluntad de apertura». «Aunque tuviera signos de apertura democrática, no podía arriesgarse a mostrarlos públicamente. Para los últimos tres años que acaban de pasar, era un gran riesgo a asumir, cuya consecuencia hubiera sido quedar fuera del proceso de sucesión. Así que es muy difícil saber lo que Miguel Díaz-Canel piensa íntimamente», dice el sociólogo.

Para saber cuál puede ser la presidencia de este padre de dos hijos de un primer matrimonio, es necesario, por tanto, escarbar en su escasa biografía. En 2013, por ejemplo, se pronunció a favor del blog La Joven Cuba, cercano a la Revolución y crítico con el Gobierno. «Las críticas lanzadas por los blogueros molestaban al gobierno y el sitio estaba amenazado de cierre. Díaz-Canel actuó como intermediario y el blog pudo seguir publicando con el permiso del gobierno cubano», dice Jorge Duany, que acogió a uno de los blogueros en la Universidad Internacional de Florida. Para el director del Instituto de Estudios Cubanos, esto no significa que sea un defensor de la libertad de prensa. El año pasado, Miguel Díaz-Canel salió de su reserva autoimpuesta cuando tomó partido en un vídeo que se filtró en las redes sociales. «On Cuba es una plataforma digital muy agresiva contra la Revolución y la vamos a cerrar. No importa si crea un escándalo: que nos digan que es censura, aquí todo el mundo censura», se le oye lanzar en el vídeo.

«El vídeo fue grabado en una reunión a puerta cerrada con altos cargos del partido. Esto no se ha demostrado, pero podría ser que el vídeo se filtrara deliberadamente para enviar un mensaje: que Miguel Díaz-Canel es un hombre de confianza, es leal al partido y no va a romper con la línea oficial del Gobierno», analiza Jorge Duany. Por lo tanto, el nuevo presidente debería estar en la línea de Raúl Castro. En las redes sociales, el hashtag #SomosContinuidad, utilizado por los simpatizantes del partido, es además muy popular.

Otro tema en el que Miguel Díaz-Canel se ha posicionado: los derechos de los homosexuales. Según los medios de comunicación cubanos, mientras era jefe del Partido Comunista en la provincia de Villa Clara, autorizó la construcción del centro cultural El Mejunje, considerado el epicentro del movimiento LGBT en la ciudad de Santa Clara. Esto es sólo una fachada para Waldo Fernández Cuenca, del Diario de Cuba. «Si hay algún cambio, será en el sector económico, dado el estado de decadencia en el que se encuentra. Pero Miguel Díaz-Canel no avanzará en materia de derechos humanos, ni emprenderá las transformaciones democráticas necesarias», sostiene el periodista independiente.

El director del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, con sede en Madrid, España, no es mucho más optimista con el nuevo presidente. «Miguel Díaz-Canel no será ni mejor ni peor que Castro, seguirá lo que éste le diga. Mientras no haya una reforma que garantice los derechos humanos, no hay esperanza de cambio. Y dado el marco en el que se desenvuelve, es imposible que inicie un cambio que vaya en contra del orden establecido», dice Alejandro González Raga. Según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, en marzo fueron detenidas arbitrariamente 340 personas en Cuba, más de 800 arrestos desde principios de año.

– Créditos: Visactu

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