Patologías infecciosasEpiglotitis: presentación clínica, patogénesis, manejoEpiglotitis: presentación clínica, patogénesis, estrategias terapéuticas

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La epiglotitis infecciosa, la forma más habitual, es una celulitis de la hipofaringe que se produce en un contexto septicémico en el que Haemophilus influenzae representó la etiología habitual. La introducción de la vacunación contra el Haemophilus influenzae en los niños ha eliminado prácticamente la epiglotitis por Haemophilus en los países en los que esta vacunación está muy extendida, reduciendo así drásticamente la incidencia de la enfermedad. Sin embargo, no ha desaparecido del todo, ya que pueden estar implicadas otras bacterias, especialmente el estreptococo del grupo A y, desde hace algunos años, el meningococo. La incidencia puede estar aumentando en los adultos. En los pacientes inmunodeprimidos, pueden estar implicados una gran variedad de gérmenes, como las enterobacterias y la Candida albicans.

Algunos casos se han relacionado con virus (herpes, VZV). Por último, existen epiglotitis no infecciosas, especialmente por quemaduras cáusticas o térmicas.

El cuadro habitual de epiglotitis asocia un cuadro infeccioso grave de inicio brusco, disfagia y disnea de carácter obstructivo de rápida evolución, con riesgo de obstrucción completa de la vía aérea superior. El riesgo es la parada respiratoria/cardíaca que puede producirse en cualquier momento, a veces desencadenada por gestos inoportunos (decúbito forzado, introducción del depresor lingual en la boca, molestias).

La sospecha de epiglotitis impone una rápida hospitalización en una unidad de cuidados intensivos donde, por lo general, se dará una indicación de intubación, cuyo verdadero peligro, sin embargo, está en la realización del procedimiento.

La terapia antibiótica intravenosa debe, además, iniciarse. El uso de una cefalosporina de 3ª generación sigue estando indicado, debiendo ampliarse el espectro en el paciente inmunodeprimido. Aparte de las formas complicadas, la duración de la intubación puede limitarse a unas pocas horas y la duración de la terapia antibiótica parenteral a unos pocos días.

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