¿Qué tratamiento para la apnea del sueño?

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Cirugía

Puede ser que los tratamientos médicos ofrecidos no sean muy bien tolerados por el paciente o que éste busque una solución que no requiera un dispositivo. En este caso, se puede considerar la posibilidad de una intervención quirúrgica tras la realización de pruebas adicionales por parte de un médico especialista. Varios tipos de intervenciones, bajo anestesia local o general, pueden reducir la apnea obstructiva y los ronquidos y luchar contra el sueño no reparador.

Para facilitar el paso del aire y despejar las vías respiratorias, se puede plantear la Faringoplastia Uvulo Palatina o UPP, a veces llamada UVPP o faringotomía quirúrgica. Consiste en la extirpación de una parte del paladar blando (también llamado paladar blando) y de la úvula. Estos últimos vibran durante los ronquidos. Este procedimiento es eficaz para reducir los ronquidos, pero no evita el colapso de la garganta.

En el caso de una anomalía en los senos paranasales y el tabique que provoque apnea por molestias en la respiración, la cirugía de los senos paranasales y la nariz puede ser útil.

La amigdalectomía y la adenoidectomía suelen realizarse en niños. Los ganglios de la garganta (las adenoides y las amígdalas) se inflaman y provocan la obstrucción del flujo de aire, lo que a veces da lugar a la apnea obstructiva del sueño en los niños. El procedimiento consiste en la extirpación de las adenoides y las amígdalas bajo anestesia.

La cirugía maxilofacial (CMA) tiene como objetivo ampliar el espacio faríngeo detrás de la lengua y el paladar blando. Los pacientes que necesitan esta cirugía suelen tener una mandíbula pequeña con los dientes situados en la parte inferior y lejos de la parte superior. Esta «malformación» se llama retromandibulia. La retromandibulia es precisamente un retroceso de la lengua hacia la pared faríngea posterior. La operación consiste en avanzar la mandíbula y el maxilar superior. Para ello, se sierran los huesos de la mandíbula y se separan para alargar la forma de la cabeza del paciente y poder abrir las vías respiratorias superiores. La cirugía maxilofacial mejora la mordida del paciente y le permite dejar de ser propenso a la apnea del sueño y conseguir un sueño reparador.

La cirugía maxilofacial (SMF) es un procedimiento que rara vez se ofrece a las personas que sufren síndromes de ronquidos y apnea del sueño, aparte de las que no toleran el dispositivo CPAP (presión positiva continua en las vías respiratorias). La cirugía maxilofacial se recomienda generalmente a los pacientes con trastornos del crecimiento de la mandíbula, malformaciones craneofaciales y traumatismos faciales. En los últimos años, la cirugía maxilofacial ha avanzado mucho en la técnica de fijación rígida. El tiempo dedicado a la dieta se ha reducido significativamente y la vuelta a las actividades cotidianas puede reanudarse más rápidamente. Las nuevas tecnologías de imagen en 3D permiten preparar la operación con antelación para satisfacer las necesidades precisas del paciente. Sin embargo, este procedimiento sigue siendo una cirugía pesada con riesgos per y postoperatorios que no deben descuidarse.

La traqueotomía es una operación raramente propuesta. Es radical y está reservada a las personas en las que la ventilación CPAP (máquina de presión con una máscara de oxígeno) no ha hecho los efectos esperados y que tienen apneas muy graves. El paciente sólo debe someterse a esta operación si sus problemas de ritmo cardíaco son alarmantes. La traqueotomía consiste en abrir la parte superior de la tráquea justo debajo de la garganta. Esta apertura permite que el aire entre en los pulmones, durante la noche, sin pasar por la garganta. Durante el día, se puede bloquear el conducto abierto para que se pueda reanudar la respiración normal. Este procedimiento se recomienda a las personas con apnea del sueño grave para las que no existen otras soluciones. Los pacientes afectados no sólo tienen un sueño inquieto que les impide descansar, sino que suelen tener otros trastornos que pueden llevar a un estado depresivo.

Para las personas con apnea del sueño moderada o leve, la cirugía no suele estar aconsejada teniendo en cuenta otros tratamientos existentes y los riesgos asociados a cualquier cirugía bajo anestesia.

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