Síndrome de Raynaud: una crisis en tres actos

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El síndrome de Raynaud es una manifestación frecuente, la mayoría de las veces idiopática pero que, sin embargo, debe hacernos buscar indicios a favor de una forma secundaria en determinados casos.

El diagnóstico se basa principalmente en el interrogatorio en busca de una crisis vascular de los dedos, que se desarrolla en tres actos.

«El interrogatorio por sí solo permite reconocer un síndrome de Raynaud, cuando el paciente, generalmente una mujer joven describe la aparición de crisis paroxísticas desencadenadas por el frío, la humedad, el estrés, la emoción…». «, explica el Pr Éric Hachulla (servicio de medicina interna, Hospital Claude-Huriez, CHRU Lille)

Las tres fases

La crisis evoluciona en tres fases sucesivas: una fase sincopal «blanca» debida a un cese repentino y transitorio de la circulación arterial digital, los dedos se vuelven blancos, entumecidos; una fase cianótica «azul» y una fase hiperémica «roja» debida a la vasodilatación arterial, acompañada de una sensación de hormigueo y a menudo de dolor. Clásicamente, se respetan los pulgares. Su aparición en una chica joven y la existencia de antecedentes familiares abogan con mucha fuerza por un síndrome de Raynaud idiopático.

«El síndrome de Raynaud debe distinguirse de la acrocianosis, que es muy común. La acrocianosis es una cianosis permanente y global de las extremidades que va acompañada de hipersensibilidad al frío, pero a diferencia del síndrome de Raynaud, los dedos nunca son blancos, a menos que el Raynaud esté asociado», dice el profesor Eric Hachulla.

Diagnóstico diferencial

Ante cuadros clínicos menos clásicos, un síndrome de Raynaud tardío en un adulto de mediana edad, fumador, por ejemplo, hay que buscar argumentos clínicos a favor de una arteritis distal o

si se trata de un hombre o mujer joven y fumador empedernido, una enfermedad de Buerger.

«La exploración vascular en busca de la abolición de los pulsos radiales y/o cubitales mediante la realización de la maniobra de Allen es entonces esencial», explica el profesor Eric Hachulla. La maniobra de Allen consiste en comprimir las arterias radial y cubital haciendo que el paciente realice movimientos de flexión y extensión de la mano: el levantamiento de la compresión muestra un retraso y heterogeneidad de la revascularización de la palma y los dedos.

La conectivitis y la esclerodermia dominan otro componente etiológico importante.

El examen de las manos es fundamental: estrías hemorrágicas subungueales, dedos regordetes, trastornos tróficos, piel esclerótica…

Se debe realizar capilaroscopia ungueal. Este examen, sencillo e inofensivo, consiste en examinar el lecho ungueal al microscopio para visualizar la microcirculación. También se recomienda un análisis estándar que incluya pruebas de anticuerpos antinucleares, hemograma y electroforesis de proteínas.

Un tratamiento sencillo: protegerse del frío

El síndrome de Raynaud idiopático es una enfermedad molesta pero benigna. El mejor tratamiento es protegerse del frío y la humedad.

Aconseja abrigarse bien de pies a cabeza. Las manos deben estar cubiertas con doble protección: guantes de seda cubiertos con guantes de vellón. También hay que cubrirse bien el cuello y la cabeza, ya que el cuerpo pierde mucho calor a través del cuero cabelludo.

Si estas medidas son insuficientes, se puede, muy raramente, recurrir a los bloqueadores de los canales de calcio (amlodipino 5mg, diltiazem).

Otros vasodilatadores no tienen una eficacia bien demostrada.

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Sobre el síndrome de Raynaud, lee también: «Raynaud: protégete del frío y la humedad»

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