Uñas encarnadas

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Uñas encarnadas

La uña encarnada «común» es una uña en la que una de las esquinas superiores se clava en la piel, algo así como si la uña creciera demasiado para el espacio que tiene. Sin embargo, existen otros dos tipos de uñas encarnadas en función de la desviación de la uña de su «trayectoria» normal. En primer lugar, está la uña encarnada delantera, lo que significa que se pliega ligeramente sobre sí misma y ejerce presión sobre la punta. Además, está la uña de pellizco, que es muy curvada, con los lados doblados tanto que forman un pellizco. El dedo gordo del pie es el más afectado por los problemas de uñas encarnadas.

Causas

Las uñas encarnadas ocurren frecuentemente sin ninguna causa real. Por otro lado, llevar un calzado demasiado estrecho o incluso cortarse las uñas demasiado cortas, en bisel, puede predisponer a sufrir uñas encarnadas. Las personas cuyos padres han sufrido de uñas encarnadas también corren un mayor riesgo.

Síntomas

Las uñas encarnadas pueden dar lugar a una protuberancia de piel roja e hinchada alrededor de la zona donde la uña entra en la piel. También puede haber diversos grados de dolor que hacen que el uso de zapatos sea doloroso o imposible. También existe la posibilidad de que se produzca una infección, por lo que hay que vigilarla.

Tratamiento

Es posible intentar tratarse uno mismo. El primer paso del tratamiento es intentar realinear la uña con normalidad. Para ello, se puede sumergir el pie en una solución salina caliente o en agua jabonosa durante unos diez minutos e introducir un algodón entre la uña y la piel para aliviar la presión. Los antiinflamatorios de venta libre (por ejemplo, Advil®) también pueden ayudar a aliviar el dolor. Si este primer intento no funciona, consulte a un médico. No corte el clavo usted mismo. Esto podría provocar una infección y las probabilidades de recurrencia son muy altas.

El médico o dermatólogo puede recetar cremas emolientes y antiinflamatorias para reconducir la uña y aliviar el dolor. También se pueden considerar los medicamentos orales. El médico también puede utilizar medios mecánicos para forzar la uña a recuperar su forma normal. Por ejemplo, en el caso de una uña en garra, se puede aplicar un alambre en la base de la uña para mantener una curva normal mientras la uña crece. Este método lleva tiempo, pero puede ser muy eficaz.

Por último, en los casos más graves en los que la uña se adentra en la piel, se puede recurrir a la cirugía. Esta solución se considera sobre todo cuando la uña es demasiado grande para el dedo. A continuación, el médico cortará la parte sobrante de la uña y eliminará todo el camino hasta su raíz para que ya no crezca en el lugar indeseado.

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